Por : Germán Basso
Las
patotas, una época
Muchos todavía recuerdan la época de las
patotas, un fenómeno social que apareció en los años 60 y siguió fuerte durante
buena parte de los 70.
El tema también llegó al cine con títulos como
“Los Ángeles Salvajes” (1966), “Hells Angels on Wheels” (1967) y “Nacidos para
perder” (1967), una de las películas más recordadas de esa ola.
Nos reuníamos en la plaza Campo Elías, algunos
más fieles que otros, casi todas las noches de lunes a viernes. Los sábados
eran para los bonches, los domingos para descansar, y en vacaciones el ritmo
subía. Allí matábamos el ocio como se podía: entre chistes, cuentos de muertos
y aparecidos, y juegos intensos como “Tonga”, donde todos querían al gordo Luis
Felipe en su equipo. También jugábamos a “policías y ladrones”, “escondido”,
“fusilado”, “estatua”, alguna que otra “derrota” y hasta a adivinar títulos de
películas.
También estaban los famosos “derrumbes” en el Pin Victoria, ya más propios de los mayores y casi siempre con cervezas de por medio. En los juegos individuales, al que perdía le tocaba su buena “sala”. Los más frecuentes en ese papel eran los recordados “Pan de Avena” + y el gordo Antonio Caputo +.
Celebrando quien sabe qué identificamos
a: Carlos García +, Diego (Cabeza e Mundo +) Aguirre, Carlos (Jataguey) Jadaui
+, Felix (El Gallo) Pasos, Fildea +, Carlos Martínez Raffalli +, Bernardo
Basso, Kike (Pata e Lancha) Álvarez, Héctor (Careca) González. Sentados: German
Basso, Raúl Rodríguez, Carmelo Rodríguez, Sergio Chapman.
En aquel grupo había de todo: malosos,
jodedores, viva la pepa, serios, estudiosos y panga pangas. Pero, sin
excepción, todos eran buena vaina. Una vez, a varios se nos ocurrió escribir en
un banco de la Plaza los nombres de todos los compinches. Creo que la lista
llegó a 72, como si ya entonces temiéramos que el tiempo empezara a
llevárselos.
Sé que la historia de la Pata está hecha de recuerdos, anécdotas y momentos que todavía viven en la memoria. Este escrito solo quiere abrir la puerta para que quienes se acerquen al blog sumen sus vivencias y ayuden a reconstruir ese tiempo. También quiere hacer memoria en su memoria, la de la pata, y completar la “nómina” de sus integrantes, o ese “censo de jodedores”, como lo llamó Pelón Domínguez.



