🎳 EL ECO DE LOS PINES: NOSTALGIA DE UNA ÉPOCA
DORADA EN EL PIN VICTORIA
Hablar del Pin Victoria es, inevitablemente,
viajar en el tiempo. Es volver a una Venezuela pujante, a esa vibrante ciudad
de La Victoria, en el estado Aragua, que a inicios de la década de 1970 abría
las puertas a un rincón que marcaría la vida de generaciones. Corría el año
1970 cuando el sonido sordo y emocionante de las bolas rodando por la madera
empezó a resonar en la ciudad. No era solo la inauguración de un centro
deportivo; era el nacimiento de un templo de amistad, convivencia y pasión.
Cruzar la puerta del Pin Victoria era entrar a un mundo con atmósfera propia. El aroma inconfundible del aceite para las pistas se mezclaba con el murmullo de las conversaciones, las risas y la música de la época. En el fondo, el estallido seco y cantarín de los pines al ser derribados componía la banda sonora perfecta para el encuentro.
Detrás de esa maquinaria perfecta, de las ligas organizadas y del orden que hacía sentir a todos como en casa, estaba la mano firme y caballeresca de sus gerentes. Don Pedro Augusto Hernández y el entrañable "Negro" Pedro Esculpi no solo administraban un negocio; eran los guardianes del ambiente de la bolera.
Con su carisma, disciplina y atención, se convirtieron en figuras icónicas, mentores de los novatos y cómplices de los veteranos. Ellos sabían que no manejaban simplemente un local de entretenimiento, sino el corazón social de la comunidad victoriana.
El Pin Victoria comenzó de forma impecable, con 12 canchas Automáticas de la prestigiosa marca Brunswick. Eran la última tecnología de la época, un lujo que posicionaba a La Victoria en el mapa del boliche nacional. El entusiasmo de la gente fue de tal magnitud que las pistas se quedaron pequeñas, obligando al recinto —bajo la mirada atenta de su gerencia— a crecer con el tiempo hasta alcanzar las 20 canchas. Aquello ya no era solo una bolera de provincia; era una referencia obligada.
Allí, entre línea y línea, se fue tejiendo el verdadero valor del Pin Victoria. Se formaron ligas, nacieron rivalidades sanas y se fundaron equipos cuyos uniformes se vestían con absoluto orgullo. De esas pistas salieron grandes amistades, compadrazgos y, por supuesto, atletas de alta competencia. Con el pecho lleno de orgullo aragüeño, muchos de nosotros pulimos allí una técnica exigente que luego nos llevaría a representar a nuestro estado y a competir en distintas categorías a nivel nacional, llevando el nombre de La Victoria a lo más alto.
Hubo jornadas memorables que quedaron grabadas a fuego en la memoria colectiva. Quizás ninguna tan ilustre como la visita de la leyenda norteamericana Buzz Fazio. Ver a “The Buzzer”, ex campeón mundial y miembro del Salón de la Fama, caminando por nuestras pistas, ofreciendo clínicas de boliche y compartiendo sus secretos con nosotros, fue un hito irrepetible. Que una figura de su calibre estuviera en La Victoria demostraba la importancia y el respeto que nuestra bolera, y su impecable gerencia, se habían ganado a nivel internacional.
Hoy, las canchas Brunswick pueden haber cambiado y el tiempo habrá seguido su curso inevitable, pero el eco de los pinos cayendo y los aplausos tras un Strike o Chuza perfecta siguen vivos. El Pin Victoria fue, es y será un refugio de nostalgia. Un espacio esculpido por el esfuerzo de hombres como Don Pedro Augusto Hernández y el "Negro" Pedro Esculpi; el lugar donde fuimos felices, donde nos formamos como deportistas y donde entendimos que el boliche, más que un juego, era una maravillosa excusa para compartir la vida.
#LaVictoria
#Aragua #BolicheVenezuela #PinVictoria #NostalgiaAragueña #LaVictoriaAyer
#BowlingVenezuela
Como tantas otras veces, los muchachones de
Campo Elías hacían presencia en las instalaciones del Pin, punto de encuentro
obligado para el juego y la conversa. La imagen los retrata en una de esas
tertulias sabrosas que solían armarse después de tirar unas cuantas líneas,
cuando el ambiente se aflojaba y la charla corría con la misma soltura de la
tarde. Entre los presentes alcanzamos a reconocer a Carlos Jadahui (Jatagüey)
+, Héctor “Careca” González, Wilmer Galindo, Kiko Martínez, Freddy Martínez +
(Niche e' Pepsi), Bernardo Basso y Luis Smith.
de las nuevas canchas del Pin Victoria.
Imagen tomada del Facebook de Leopoldo García
Pepo Izaguirre, José Laurencio Silva, Nuria Arceda (Madrina) y Jesús Alberto Silva.
Equipo de Bowling de Torvenca













No recordaba al Pin que había en la Ven-mex. La cancha era lenta. Daba la impresión que estaba inclinada hacia arriba... Y, no estaba automatizada. Después que uno lanzaba había gente que reacomodaba los pines...
ResponderEliminarFué el pionero en el mundo del boliche en La Victoria, eran canchas marca AMF semiautomáticas.
EliminarLa línea costaba 1,50
ResponderEliminarLa línea costaba 1,50
ResponderEliminar